Poirot
Poirot es un poema sinfónico para banda basado en el célebre detective de las novelas de Agatha Christie, Hercule Poirot. La obra fue estrenada por el Ateneo Musical Schola Cantorum de La Vall d'Uixó, bajo la dirección de Pablo Marqués. Ha sido galardonada con un áccesit en el Concorso Internazionale di Composizione per Banda di Corciano (Italia) y fue finalista en los Premios Euterpe de la Federació de Societats Musicals de la Comunitat Valenciana.
Con una duración de 17 minutos y escrita para una gran plantilla sinfónica, la pieza refleja el carácter, según la propia Christie, "insufrible, detestable, ampuloso, pesado y egocéntrico" del detective belga. Su fiel compañero, el capitán Arthur Hastings, lo describió como "un hombrecito de vestimenta pintoresca con un bigote muy tieso y militar, y una cabeza que tenía exactamente la forma de un huevo".
La atmósfera de la obra nos adentra en el mundo de la novela negra y de crímenes, jugando con referencias a obras icónicas protagonizadas por Poirot. Musicalmente, tanto la armonía como la melodía se basan en gran parte en la escala octatónica (semitono-tono-semitono-tono…), cuyos acordes resultantes la aproximan al movimiento impresionista.
Al inicio de la obra, se presenta el tema principal a través de un virtuosístico y expresivo solo de flauta. Este motivo representa las famosas "células grises de Poirot", que el detective utiliza para resolver los casos más complicados. Es el motivo central de la pieza, el cual se desarrollará y transformará a medida que avanza el discurso musical.
El oboe responde al solo de flauta desarrollando el motivo principal mediante la inversión. A continuación, fagots, saxos tenores, trompas y violonchelos retoman el tema, con su anacrusa en aumentación. Se añaden las trompetas con una modulación ascendente y un crescendo del tutti de la banda, aumentando la tensión y la masa sonora. Esta reiteración de las "células grises" refleja el momento en que Poirot cree haber unido las piezas del puzle para resolver el “Asesinato en el campo de golf” (1923), pero todo se desmorona en el compás 31. La siguiente sección, de corte camerístico, refleja la tristeza de Poirot por no haber sido capaz de resolver el caso, utilizando la cola del motivo principal.
En el compás 41 se inicia un Allegro assai, con un pulso mecánico en la percusión que complementa un ostinato basado en la interválica octatónica. Este pulso y su ostinato están inspirados en la novela “Los relojes” (1963). A partir del compás 61, se escuchan varias de estas "maquinarias", superponiendo los ostinatos (los diferentes relojes) de forma escalonada. Es entonces cuando el motivo de las "células grises" emerge en el piano, arpa y crótalos con valores métricos considerablemente aumentados, simbolizando cómo Poirot empieza a unir los elementos del caso. La música gana masa sonora, desembocando la tensión en el compás 77, que significa la aparente resolución del misterio.
El compás 85 introduce las frecuentes reacciones burlescas a la manera de operar de Poirot. Esto se refleja con el motivo principal armonizado en los saxofones y la contestación burlona del requinto, seguida de respuestas de la flauta y el flautín, que provocan el enfado del detective (compás 95). En ese momento, el trombón, con tono sobrio y decidido, resalta su personalidad insufrible y egocéntrica a través de la cabeza del tema principal.
A partir del compás 103, escuchamos tres variaciones del tema principal que combinan los colores de la banda, reflejando el carácter pintoresco del protagonista. Esta sección conduce a una coda donde la tensión se disipa mediante la repetición del motivo principal: primero en las trompetas, después en las trompas (una octava más grave) y, finalmente, en las tubas (otra octava más grave).
Una transición en el compás 140 nos avanza el segundo tema de la obra: el "tema de amor". Este refleja los casos más pasionales y elegíacos a los que Poirot se enfrenta (“Un triste ciprés”, 1940; “Maldad bajo el sol”, 1941). En el compás 157, la flauta desarrolla las ideas presentadas por el corno inglés sobre una base alegre, pero que pronto se ve enturbiada por un asesinato. Esto requiere la intervención de Poirot, quien aparece en el compás 173 con su motivo de las "células grises". La masa sonora crece hasta desembocar en el compás 181, donde el "tema de amor" resuena en todo el registro de la banda, enfrentado a un potente contrapunto de las "células grises" en saxofones, trompas y bombardinos.
El compás 193 da inicio al “Misterio del tren azul” (1928). Sobre ostinatos octatónicos y elementos rítmicos, el motivo de las "células grises" va tomando forma, en paralelo a la resolución del caso. Aparece primero en los trombones (compás 209), y es desarrollado después por clarinetes, saxofón, piccolo y oboe (compás 220). En el compás 283, Poirot se enfrenta al asesino; la música refleja este furioso encuentro con las "células grises" ampliadas en los registros graves. Finalmente, en el compás 291, las trompetas recogen el motivo principal de forma vigorosa, resolviendo en el compás 295, cuando el tren se detiene y Poirot revela al culpable.
En el compás 300, una sección tranquila con armonías jazzísticas nos traslada a “Navidades Trágicas” (1939). Se basa íntegramente en el motivo de las "células grises", pero tratado de forma diferente en cada una de sus cinco frases, las cuales hacen referencia a los cinco hijos de Mr. Lee, el multimillonario asesinado.
Sigue una sección en fugato con cuatro entradas (de grave a agudo), cuyo sujeto se basa en el motivo principal. Estas cuatro entradas representan a “Los cuatro grandes” (1927), una organización criminal. En el compás 360, el motivo principal aparece en el clarinete con carácter burlesco, seguido en canon por el requinto, reflejando el momento en que Hercule se disfraza de su inexistente hermano Achille (una parodia de Christie a Sherlock y Mycroft Holmes).
En el compás 372, las "células grises" irrumpen en las trompetas, preparando el último caso. Sigue una reexposición del fugato (compás 377), pero esta vez el sujeto aparece de forma retrógrada e invertida. A continuación, diversos desarrollos del motivo principal reflejan el lado más heroico del detective. La obra culmina con un gran colorido sinfónico hasta el inesperado final en el compás 452. Este final abrupto hace referencia a la conclusión de “El asesinato de Roger Ackroyd” (1926), considerada uno de los giros más sorprendentes de toda la obra de la escritora inglesa.